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¡Muy buenos días!
Distinguidos representantes de las entidades de intermediación financiera; autoridades de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo; representantes de las asociaciones empresariales y de las demás instituciones que integran nuestro ecosistema financiero y productivo; colegas de la Superintendencia de Bancos; señoras y señores:
Es un verdadero placer recibirles en la Superintendencia de Bancos y darles la más cordial bienvenida a este encuentro, con el que damos inicio a un proceso de gran relevancia para la transformación digital, la inclusión financiera y el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas de la República Dominicana.
Nos reúne hoy un propósito que va mucho más allá de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. Nos convoca la necesidad de transformar la manera en que las empresas dominicanas, especialmente las micro, pequeñas y medianas empresas, acceden al sistema financiero y utilizan sus servicios.
Las mipymes representan una parte esencial de nuestra economía. Están presentes en el comercio, la manufactura, el turismo, la agroindustria y los servicios. Son una fuente importante de empleo, innovación y movilidad económica, y constituyen el trabajo cotidiano de miles de dominicanos que deciden emprender, invertir y generar oportunidades.
Por eso, facilitar el acceso de una mipyme al sistema financiero no significa únicamente permitirle abrir una cuenta bancaria, significa crear las condiciones para que pueda organizar mejor sus operaciones, realizar y recibir pagos, construir un historial financiero, acceder progresivamente al crédito, relacionarse con nuevos clientes y proveedores, formalizarse y crecer.
En definitiva, bancarizar una empresa es ampliar sus posibilidades de desarrollo.
Desde la Superintendencia de Bancos hemos venido impulsando una agenda orientada a modernizar el marco regulatorio, acompañar la transformación digital del sistema financiero y reducir las barreras que dificultan el acceso a los productos y servicios financieros.
Hemos promovido iniciativas relacionadas con la incorporación digital de clientes, el uso de la firma electrónica, la contratación de productos por canales digitales, los mecanismos de verificación de identidad, la interoperabilidad y el desarrollo de nuevos modelos de prestación de servicios financieros.
También hemos creado espacios de diálogo y experimentación para que las entidades reguladas, las empresas tecnológicas, los organismos públicos y los demás actores del ecosistema puedan identificar oportunidades y desarrollar soluciones innovadoras de manera responsable.
Estos esfuerzos parten de una convicción institucional: la regulación debe proteger la estabilidad y la integridad del sistema financiero, pero también debe crear condiciones para la innovación, la competencia y la inclusión. Sin embargo, debemos reconocer que la transformación digital no ha avanzado con la misma velocidad para todos los segmentos.
En el caso de las personas físicas se han logrado progresos importantes. Hoy es posible iniciar una relación financiera, contratar determinados productos y realizar numerosas operaciones sin necesidad de acudir presencialmente a una sucursal.
Para las empresas, especialmente las mipymes, la realidad todavía es distinta. La apertura de una cuenta empresarial puede requerir múltiples documentos, verificaciones societarias, validaciones de representantes y beneficiarios finales, consultas en diferentes fuentes de información y procesos que no siempre se encuentran armonizados.
Estas verificaciones son necesarias. La seguridad, la transparencia y la prevención del uso indebido del sistema financiero son principios que debemos preservar.
Pero seguridad y agilidad no tienen que ser conceptos opuestos. La tecnología, la interoperabilidad, el intercambio seguro de información y una regulación basada en riesgos pueden ayudarnos a simplificar los procesos, eliminar duplicidades y mejorar la experiencia de las empresas, sin debilitar los controles que protegen al sistema financiero y a sus usuarios u usuarias.
Con esa visión, la Superintendencia de Bancos ha emitido la Circular sobre Onboarding Digital Empresarial.
Esta circular representa un paso importante dentro de nuestra agenda de innovación e inclusión financiera. Establece las condiciones regulatorias para que las entidades puedan desarrollar procesos de vinculación empresarial por medios digitales, bajo parámetros adecuados de seguridad, conocimiento del cliente, trazabilidad, gestión de riesgos y protección de la información.
Pero la verdadera transformación no consiste simplemente en trasladar a una plataforma digital los mismos procedimientos que anteriormente se realizaban en papel. Digitalizar implica revisar los procesos de principio a fin. Significa determinar qué información es realmente necesaria, qué validaciones pueden automatizarse, cómo aprovechar fuentes confiables de información y cómo evitar que una empresa tenga que presentar repetidamente documentos que ya se encuentran disponibles en registros oficiales.
La circular crea el marco habilitador. Sin embargo, el modelo que necesitamos no puede construirse únicamente desde la regulación, requiere la participación de las entidades financieras que conocen sus procesos y sus responsabilidades de gestión de riesgos; de las cámaras de comercio que administran información esencial sobre las empresas; de los proveedores tecnológicos que desarrollan soluciones de identidad, firma, automatización e interoperabilidad; y de las propias mipymes, cuyas necesidades deben estar en el centro de este esfuerzo.
Por eso este encuentro es tan importante. La jornada que iniciamos hoy y los talleres jurídico y tecnológico que le darán continuidad han sido concebidos como espacios de construcción colaborativa.
Nuestro propósito es identificar oportunidades de mejora, consensuar criterios y definir una ruta de trabajo que nos permita avanzar hacia una experiencia de onboarding empresarial más ágil, segura, interoperable y centrada en las necesidades de las empresas.
Aspiramos a un modelo en el que una micro o pequeña empresa pueda iniciar su relación con una entidad financiera de manera sencilla y remota; en el que su documentación pueda validarse digitalmente; en el que exista un intercambio seguro de información entre instituciones autorizadas; y en el que los requisitos sean proporcionales al perfil y al nivel de riesgo de cada empresa.
Esta labor se conecta, además, con una visión más amplia de país. La Meta 2036 nos invita a elevar la productividad, la formalización y la competitividad de la economía dominicana. Para lograrlo, necesitamos un sistema financiero capaz de acompañar a las empresas durante todas las etapas de su desarrollo.
La inclusión financiera empresarial no debe medirse solamente por la cantidad de cuentas abiertas. Debe medirse por la capacidad de esas cuentas para convertirse en instrumentos de crecimiento, inversión, formalización y generación de empleos.
Queremos que una empresa que hoy opera principalmente en efectivo pueda integrarse a los medios de pago digitales. Que una pequeña empresa pueda construir información financiera verificable; y que una mipyme pueda evolucionar desde una relación transaccional básica hacia una relación más amplia de ahorro, crédito, seguros e inversión.
Esta transformación beneficiará a las empresas, pero también al sistema financiero y a la economía en su conjunto.
Procesos más eficientes reducen costos operativos. Una mejor calidad de la información fortalece la gestión de riesgos. Una mayor formalización amplía las oportunidades de financiamiento. Y una mayor inclusión financiera contribuye a construir una economía más productiva, transparente y resiliente.
Desde la Superintendencia de Bancos continuaremos ejerciendo nuestro rol con equilibrio: protegiendo la estabilidad e integridad del sistema financiero, pero creando también las condiciones para que la innovación pueda desarrollarse de manera responsable.
La regulación debe proteger, pero también debe habilitar; debe anticipar los riesgos, sin convertirse en una barrera para el progreso; y debe establecer reglas claras, permitiendo que las instituciones encuentren nuevas y mejores maneras de servir a las personas y a las empresas.
Agradezco sinceramente su presencia y, sobre todo, su disposición para participar activamente en este proceso.
Los resultados dependerán de la apertura con que compartamos nuestras experiencias, de nuestra capacidad para construir consensos y del compromiso que asumamos para convertir las ideas en soluciones concretas.
Tenemos la oportunidad de construir un modelo que facilite la vida de miles de empresas dominicanas y que se convierta en una referencia de innovación, colaboración institucional e inclusión financiera.
Con estas palabras, dejamos formalmente iniciados los trabajos para la construcción del Modelo de Onboarding Digital Empresarial de la República Dominicana.
Muchas gracias y sean todos bienvenidos.