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Compañeras y compañeros de la Superintendencia de Bancos:
Voy a empezar haciéndoles una invitación. Quienes están presencial, miren bien a su alrededor, a las personas sentadas a su lado, a las que están delante y las que están detrás. A quienes nos acompañan a través de Teams, les pido que piensen en sus compañeros y compañeras, con quienes pasan tanto tiempo en el día a día, sea de manera presencial o mediante intercambios remotos. Yo hago el ejercicio y siento que estamos en familia. Y precisamente por eso, este es, para mí, un discurso tan importante: porque lo pronuncio ante la gente que sabe, de verdad, el trabajo y el compromiso que implicó cada logro que voy a mencionar.
Cuando cierro los ojos y regreso a agosto de 2020, no veo sólo un organigrama ni un plan estratégico. Veo personas que dejaban sus hogares para salir a trabajar en medio de una pandemia que nos llenaba de miedo e incertidumbre. Veo departamentos enteros entrando en cuarentena de un día para otro. Y veo, sobre todo, una decisión callada que tomamos entre todos: la de no esperar a que pasara la tormenta y, en cambio, aprender a trabajar bajo la lluvia.
Esa visión evoca el célebre fragmento del discurso histórico de Theodore Roosevelt, titulado Ciudadanía en la Nueva República, que dice que no son los críticos que cuentan, sino los hombres y las mujeres que están en la arena: “Aquellos cuyos rostros están manchados de polvo, sudor y sangre, que luchan con valentía, el que se equivocan y fallan el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones; que luchan por llevar a cabo las acciones; y que agotan sus fuerzas en defensa de una causa noble”.
Esa determinación es un rasgo que ha permanecido firme durante todo este tiempo y nos ha permitido distinguirnos, más que como una buena gestión, como una gestión transformadora. Hoy quiero recorrer con ustedes ese camino, no con una lista de cifras frías, sino con la historia de cómo apostamos, con cada proyecto, a mejorar la institución que se nos encomendó, a honrar la visión de convertirnos en un referente de excelencia.
He ordenado la intervención en tres partes, los mismos tres que dan forma a nuestro informe de gestión: cómo sembramos, cómo maduramos y qué frutos entregamos al país.
Primera parte: lo que sembramos
Toda cosecha empieza bajo tierra, donde nadie aplaude. Nuestra primera siembra fue silenciosa y ocurrió en el peor momento posible. Mientras el país contenía la respiración, nosotros montábamos un tablero de alertas tempranas para vigilar, en tiempo real, los riesgos de crédito, liquidez, mercado y operación. No esperamos a que los problemas tocaran la puerta: procuramos sofocarlos antes de que crecieran. Y cuidamos a la gente con directrices claras sobre las medidas de alivio, para que ningún usuario o usuaria del sistema financiero resultara perjudicado por prácticas inadecuadas en ese momento tan delicado.
El sistema financiero no solo resistió aquella prueba de fuego: salió de ella más fuerte, con niveles históricos de solvencia. Pero superada la emergencia, no nos dormimos en los laureles. Al contrario: aprovechamos el impulso para saldar una deuda que la institución arrastraba desde hacía años. Reescribimos por completo nuestro marco de supervisión, lo alineamos con las mejores prácticas del mundo e implementamos herramientas analíticas y soluciones tecnológicas. Y tras una espera de diez años —diez años—, pusimos en marcha junto al Banco Central el Portal de Administración Monetaria y Financiera, que cambió la forma en que las entidades nos reportan su información.
Lo digo con una convicción que ustedes me han escuchado repetir: supervisar bien no es un lugar al que se llega, es un camino que se recorre todos los días. Entre 2020 y junio de este año realizamos 593 inspecciones a entidades, grupos financieros y fiduciarias. Detrás de cada una hubo colegas que viajaron, que revisaron miles de documentos, que sostuvieron conversaciones difíciles y que defendieron con rigor técnico la estabilidad del sistema.
Para cubrir mejor un sistema cada vez más complejo, ampliamos nuestra sombrilla. Creamos áreas que antes no existían, como Innovación e Inclusión Financiera, Supervisión del Mercado Fiduciario, Supervisión Consolidada y Supervisión de Tecnología y Seguridad de la Información. Y reforzamos otras que ya cargaban un peso enorme. Cada una de esas áreas es hoy una rama nueva de un mismo árbol.
Además, pusimos en marcha un acuerdo de supervisión consolidada que existía desde 2006, y que nunca se había ejecutado, de la mano de las superintendencias financieras hermanas. Desde 2022, cada año, hemos supervisado conjuntamente todas las filiales de los grupos financieros que operan en nuestro sistema.
Nuestra fortaleza fue puesta a prueba con la salida de Bancamérica. Se trató de un episodio exigente, de esos que, inevitablemente, desafían a cualquier supervisor. Esa acción es lo que separa a un supervisor de un mero espectador. Respondimos a la altura: se logró concluir la disolución de la entidad y el traspaso del balance –incluyendo los depositantes—dentro del plazo reglamentario de 60 días. Los depositantes no vinculados recuperaron hasta el último peso, y los recursos del Fondo de Contingencia utilizados en el proceso luego fueron reintegrados en su totalidad, producto de la ejecución de una garantía.
Estamos hablando de un hito en la historia del sistema financiero nacional. No perdió la gente ni perdió el Estado dominicano. El propio Fondo Monetario Internacional destacó la rapidez y la eficacia de aquella intervención. Por meses muchos de ustedes trabajaron sin mirar el reloj, y quiero que sepan que el país entero se benefició de ese esfuerzo, aunque nunca supiera sus nombres.
También elevamos el estándar de todo el sistema con una agenda normativa ambiciosa: hasta mediados de este mes, habíamos emitido 12 instructivos, 99 circulares y 74 cartas circulares, que abarcaron una diversidad de temas, desde la Carta de derechos del usuario hasta el onboarding digital, la protección del consumidor financiero y la Taxonomía Verde para enfrentar los riesgos del cambio climático.
Se destacan especialmente normas que incorporan mejoras significativas, como la actualización del Manual de Requerimientos de Información, la implementación del criterio de valor razonable y la revisión del Manual de Contabilidad, elevando la transparencia y la calidad de la información financiera. A esto se suman lineamientos para la gestión de riesgos operativos, como los protocolos ante fallas tecnológicas. Además, el nuevo Reglamento de Protección al Usuario de los Productos y Servicios Financieros, que será publicado próximamente por la Junta Monetaria.
También se puso en vigencia el Manual de Contabilidad para fiduciarias y fideicomisos que pertenecen a grupos bancarios. Un hito para la supervisión de dichas entidades y la publicación de datos oportunos. Este es un sector que agrega activos bajo administración por más de DOP 540 mil millones de pesos, al 31 de marzo de 2026.
En un ámbito legislativo más amplio, impulsamos que el Código Penal sancione con firmeza las estafas piramidales y la intermediación financiera no autorizada, una medida que pronto estará vigente al servicio de la ciudadanía. También presentamos propuestas que, de ser implementadas, van a contribuir a poner freno a los embargos retentivos abusivos y a agilizar el acceso de los herederos a las cuentas de sus seres queridos fallecidos.
De manera contundente, hemos apoyado y protegido a la población frente a quienes operan en las sombras. Con Misión Centinela y el Sello SB le dimos a la ciudadanía recursos informativos y educativos sobre los riesgos de confiar sus ahorros a empresas que no tienen la supervisión adecuada, así como una herramienta sencilla para distinguir, de un vistazo, quienes sí cuentan con el aval del marco jurídico que nos ampara.
En otro aspecto, donde antes reinaban las demoras, sembramos agilidad. En Registros y Autorizaciones atendimos 30,229 solicitudes —prácticamente el doble de las atendidas en los seis años anteriores— y redujimos el tiempo de respuesta de 44 a solo 11 días, en promedio.
En materia de sanciones cambiamos la filosofía: aplicamos menos, pero de mucho mayor peso; el monto promedio creció de 54 mil a más de 397 mil pesos. Porque nuestro objetivo nunca fue castigar por castigar, sino transformar conductas.
La transparencia se consolidó como un rasgo transversal de nuestra gestión. De esa visión nació SIMBAD, nuestro portal de estadísticas en tiempo real, que hoy es una herramienta de referencia en el ámbito regional.
Este esfuerzo se complementa con una intensiva producción de literatura especializada. Contamos con más de 150 publicaciones como informes técnicos, notas analíticas y artículos que contribuyen a una mejor comprensión del sector y aportan insumos para el debate público informado.
Segunda parte: cómo maduramos
Aunque encontramos una institución con fortalezas, era necesario robustecer su estructura y capacidades de gestión. No teníamos una opción distinta. Afianzamos la gobernanza con 22 órganos de dirección, táctica y control, entre ellos un Comité de Auditoría con verdadera autonomía funcional. También elevamos la planificación estratégica a un rol central en la conducción de la institución, alineando prioridades, recursos y objetivos bajo una misma visión. Ese criterio nos obligó a trabajar con una estricta disciplina, que se manifiesta en indicadores. La ejecución de nuestro presupuesto pasó de un 66% en 2020 a un promedio de 89% en los años siguientes, y este 2026 proyectamos alcanzar el 90%. Detrás de ese número aparentemente técnico hay algo que nos debe hacer sentir orgullosos: estamos demostrando nuestra la capacidad de convertir promesas en obras, de cumplirle a la gente lo que dijimos que haríamos.
Como parte del proceso de madurez institucional, actualizamos manuales y reglamentos que llevaban más de quince años sin tocarse, y documentamos procesos que antes vivían solo en la memoria de quienes los ejecutaban.
La transformación digital dejó de ser una aspiración para volverse parte de nuestro pulso diario. Digitalizamos procesos, adoptamos la firma electrónica, eliminamos montañas de papel e iniciamos la ruta hacia un verdadero gobierno de datos, en el que la información es un activo estratégico disponible cuando se la necesita.
Para nosotros la excelencia nunca ha sido una frase de pared: es un sistema que se audita y se demuestra. Hoy nuestras operaciones están avaladas por cinco normas ISO —calidad, seguridad de la información, continuidad del negocio, antisoborno y cumplimiento—, a las que se suman el Sello Igualando RD, sobre las prácticas de inclusión, y la certificación Sostenibilidad 3R, sobre gestión ambiental. Y aquí les doy una primicia: celebremos que a, tras conocerse los resultados de una auditoría a nuestras prácticas ambientales, recibimos la notificación de que pasamos de categoría Oro a categoría Diamante.
Hay otro aval que me genera especial orgullo porque, aunque lo otorgan evaluaciones independientes, refleja lo que piensa y siente nuestra gente. Great Place to Work nos certificó durante cuatro años consecutivos como un gran lugar para trabajar, con resultados superiores al promedio del mercado. Este año, además, los resultados del estudio de clima organizacional y liderazgo realizado por EmartSuite vuelven a confirmar esa percepción.
Y a propósito de nuestra gente, aquí quiero detenerme, porque llegamos a lo único verdaderamente esencial. Ningún árbol se sostiene sin savia, y nuestra savia son las personas. Tomamos una decisión estratégica: fortalecer el músculo técnico de la institución. Por eso el personal misional pasó de representar el 39% de la plantilla en julio de 2020 a un 64% en la actualidad.
Y apostamos por el conocimiento como nunca antes: quienes cuentan con estudios de postgrado crecieron del 30% a más de la mitad de toda la institución. En 2026, casi nueve de cada diez colaboradores ya han participado en al menos una actividad de formación.
Creamos la Escuela SB, que en apenas dos años ha formado de forma gratuita a cerca de 10,000 personas, dentro y fuera de la institución. Abrimos programas como Jóvenes Profesionales, Supervisores Profesionales, Mujeres de Impacto e Integra SB, para que el talento se renueve y se transmita de una generación a la siguiente. Y reconocimos a quienes marcan la diferencia a través de iniciativas como Cuna de Estrellas.
Pero no nos ocupamos solo del profesional: nos ocupamos de la persona completa, con un Programa de Bienestar cuyo propósito es cuidar la salud mental, física y financiera, y proteger el equilibrio entre la vida personal y laboral. Porque una institución que cuida a su gente es una institución que perdura.
Queridos compañeros y compañeras, es una realidad que el fortalecimiento de las capacidades técnicas y la calidad del capital humano han contribuido a ampliar el reconocimiento de la Superintendencia de Bancos, tanto en el ámbito nacional como internacional. Este posicionamiento se refleja no solo en certificaciones y reconocimientos obtenidos, sino también en una activa agenda de cooperación que ha fortalecido la supervisión bancaria, la innovación, la inclusión financiera, la protección al usuario financiero y el intercambio de conocimientos.
Suscribimos 57 acuerdos de colaboración, y sostuvimos intercambios con al menos 15 países que han reconocido en nuestras prácticas y políticas, modelos para emular. Hoy también tengo el honor de presidir el Consejo Centroamericano de Superintendentes de Bancos, de Seguros y de Otras Instituciones Financieras. Cuando llegamos, mirábamos hacia afuera para aprender. Hoy, muchos miran hacia nosotros. Ese cambio lo provocamos juntos.
Todo esto lo hemos logrado con un celoso apego a la integridad, un valor institucional, y la transparencia, un deber y mandato legal. En este ámbito, fortalecimos los controles internos, se robusteció el rol de Auditoría Interna y se actualizaron instrumentos clave, como el Código de Ética y Conducta y la política de conflicto de intereses, afianzando una cultura de cumplimiento y rendición de cuentas.
Desde agosto de 2020, decidimos adherirnos de manera plena a la Ley 340-06, logrando un desempeño destacado en las evaluaciones de compras y contrataciones públicas, con una nota promedio de 96.3 en los últimos cinco años. Asimismo, en los últimos tres años hemos promediado un 99% en la calificación que otorga la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG), por el fortalecimiento de la Oficina de Acceso a la Información y del Portal de Transparencia.
Incluso nuestra casa cambió para reflejar lo que somos. Renovamos la sede preservando el valor patrimonial de una obra inaugurada en 1969. El resultado nos permite hacer una lectura simbólica muy significativa: una fachada sin muros ni verjas nos recuerda que una institución que le exige transparencia al sistema financiero debe, ella misma, mostrarse abierta y sin barreras.
La renovación de la sede de la Superintendencia de Bancos respondió al propósito de preservar y actualizar una edificación emblemática del patrimonio arquitectónico moderno dominicano. Pero más que una mejora estética, la intervención buscó garantizar su funcionalidad y sostenibilidad mediante el reforzamiento estructural conforme a las normativas sísmicas vigentes, la incorporación de sistemas contra incendios, mejoras en accesibilidad y eficiencia energética, y la adecuación de espacios de trabajo más colaborativos y productivos.
Como saben, este fue un esfuerzo integral, que se extendió a la Oficina Regional Norte, las oficinas de ProUsuario, el programa IFIL y otros espacios administrativos. Nueva vez quiero agradecer a todos y todas por la ejemplar demostración de colaboración y compromiso que exhibimos en este proyecto.
Tercera parte: los frutos que entregamos
De poco sirve un árbol robusto si su sombra no alcanza a la gente y si sus frutos no alimentan a nadie. Todo lo que sembramos y toda la madurez que alcanzamos tenían un único destino: la ciudadanía.
Robustecimos ProUsuario y la convertimos en el rostro cercano de la institución. Multiplicamos los canales de atención: un centro de contacto disponible las 24 horas, los siete días de la semana; la asistente de inteligencia artificial Lucía; el marcado rápido gratuito *778; y una aplicación móvil pionera en el sector público dominicano, desde la cual una persona puede reclamar, consultar su historial de crédito o medir su nivel de endeudamiento. En seis años superamos 1.1 millón de contactos con la gente. Un millón de veces en que alguien tocó nuestra puerta y encontró una respuesta.
Y esos contactos se tradujeron en justicia concreta, medible, contante y sonante. Ordenamos devoluciones a favor de los usuarios por 786 millones de pesos, casi diez veces lo devuelto en el período anterior. Piénsenlo un momento: cada uno de esos pesos regresó al bolsillo de una familia que había sido cobrada indebidamente. Eso no es una estadística: es dignidad devuelta.
Pero hay una historia que, para mí, es un ícono de nuestra gestión: Dinero Busca Dueño. Rescatamos los recursos de depositantes de más de cuarenta entidades que desaparecieron hace casi tres décadas, personas que ya habían dado por perdido su dinero. A través de esta iniciativa resarcimos a 2,895 depositantes, con unos 379 millones de pesos. Imaginen el rostro de alguien que recupera, después de 25 años, un dinero que creía enterrado para siempre. Ese rostro es parte del mejor informe de gestión que podríamos presentar.
Igualmente, los esfuerzos sembrados en materia de inclusión financiera rindieron fruto. Según el reconocido reporte Global Findex del Banco Mundial, la población adulta con cuentas bancarias aumentó de 51% al 65% entre 2021 y 2024. En materia de digitalización también se habilitaron los puentes de canales no presenciales, para las personas físicas y las sociedades comerciales. Hoy contamos con más de 2.2 millones de productos digitales en el sistema financiero.
Sembramos, además, la semilla más duradera de todas: el conocimiento. Entendimos que una ciudadanía informada decide mejor y se defiende mejor. Por eso llevamos educación financiera, a través de talleres, guías, cursos, charlas y artículos que impactaron favorablemente a cientos de miles de personas.
Abrimos las puertas de un sistema que durante mucho tiempo dejó a demasiados afuera. Habilitamos las cuentas básicas para personas que nunca habían tenido un producto financiero, para quienes cumplieron una condena y buscan reinsertarse en la sociedad, y para las mipymes que mueven la economía real. En 2024 logramos algo histórico: erradicamos los desiertos bancarios. Hoy no quedan municipios del país sin al menos un punto de acceso financiero.
Detrás de todo esto hay cientos de miles de dominicanos que dieron su primer paso dentro del sistema formal. Esto nos encamina en la construcción de ciudadanía financiera.
Lo que viene, y lo que quiero decirles
Nada de esto es un punto final. Un árbol que aprendió a dar frutos no se detiene: se prepara para la próxima cosecha. Nuestro Plan Estratégico 2025–2028 traza esa ruta, con una supervisión basada en riesgos extendida a nuevos tipos de entidades, un marco alineado a los estándares internacionales de Basilea, una preparación seria de cara a la evaluación de GAFILAT en 2028, y una inclusión financiera cada vez más amplia y más humana.
El camino sigue, ninguna cuesta nos ha detenido hasta ahora, y así debe continuar.
Permítanme cerrar hablándoles no como superintendente, sino como un compañero más. Cuando dentro de muchos años alguno de ustedes cuente qué hizo en su vida profesional, quiero que recuerde estos seis años como aquellos en que formó parte de algo que valió la pena. Porque lo que hicimos aquí no fue un trabajo cualquiera: fue mantener y reforzar la confianza de un sistema, cuidar a miles de familias que apuestan a él y el orgullo a una institución que hoy es ejemplo dentro y fuera del país.
Empecé pidiéndoles que miraran a su alrededor. Termino pidiéndoles que miren hacia adentro, y que sientan lo que yo siento: un orgullo sereno, el de quien sabe que lo hizo bien y lo hizo en equipo. Nada de esto —absolutamente nada— habría sido posible sin cada una de las personas que hoy me escuchan. Ustedes son las raíces, el tronco, las ramas y los frutos de este árbol. Y mientras sigamos siendo lo que hemos sido, esta institución seguirá dando sombra y alimento al país.
Gracias por todo. Y sigamos evolucionando.