Los derivados financieros son contratos cuyo valor depende de un activo subyacente, como divisas, acciones o materias primas. Pueden ser usados con diferentes propósitos, incluyendo la cobertura de riesgos, el apalancamiento y otros. Resultan clave para gestionar incertidumbre y proteger decisiones financieras en empresas e instituciones. En este artículo se profundiza en su definición y usos.
Publicamos contenido sobre temas de interés en los ámbitos de la supervisión y regulación bancaria y la protección al usuario de los servicios financieros.